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23 noviembre 2013

MIGUEL Y ANA ( II Parte )

             

No me sueltes de la mano, esfuérzate conmigo para no ser dos y seamos uno...Aprieta, bien fuerte y no te olvides que seguimos caminando juntos, en la misma dirección, por el mismo camino y con el mismo destino final.

                                                                                                            

Demuéstrame que una semana no son sólo siete días y que las horas no se convierten en minutos por error del corazón al latir en la sombra de nuestras incompatibilidades.


Llévame lejos, donde quedó pendiente que el mar nos rodeara aquella tarde que nunca existió y vuelve a levantarme en el aire para que sepa que eres tú y no el orgullo, quien está conmigo.



                ¿ Sabes ?        
Me estremece tu mirada cuando no puedes esquivarla, aún a riesgo de que sé, que con ella, van lujuriosos pensamientos que no pretendo evitar aunque salten por los aires, ante tantas exigencias.




No detengas el tiempo, ni te aproveches de él.....




Protégeme de los ataques, para no ser yo, quien tenga que defenderme y poder mostrarme como soy realmente cuando nadie nos ve, al atardecer, en la playa que susurra nuestros encuentros protegidos por la noche que viene a visitarnos para quedarse.


No pidas, espérame y obtendrás todo lo que deseabas, porque será lo que nos envuelva cuando ambos no nos demos cuenta de que ya ocurrió ayer.


Y suéñame............. que te estaré esperando con el corazón en la mano y la razón en casa, atada debajo de los sueños que todavía nos quedan por cumplir de tanto equivocarnos.


Y vuelve a coger mi  mano cuando el corazón se hiele y calienta con tu piel las palabras que no salieron. Acércate más para no tener que pedir, lo que ya tenías que dar.



 No será fácil, nadie dijo que lo fuera.......                                   

  
Y si un tatuaje sirviera para mirarlo y recordar, cerrando los ojos, la historia que todavía está por escribir?   

                                                              

 ¿ Lo intentamos...?       
                                                                


Susúrrame, escondiéndote de la brisa que juega con mi pelo, que sientes al querer comer todas las etapa juntas, por temor a no poder esperar a que vengan en fila única, cuadrándose ante lo evidente.